lunes, 30 de noviembre de 2009

Para mi cumpleaños número 20, ya 2 décadas, QUIERO:


El 27 de diciembre seré un año más insoportable :D
So, como toda mujer inteligente y muy ambiciosa, tengo mucho que pedir, y he aquí lo que por ahora podría hacerme un poco feliz:

1- El concierto Pulse de Pink Floyd, la edición más especial que haya o cualquier cosa así que me haga alucinar durante todo el tiempo que dura el concierto.

2- Un beso con sabor a vino en esa esquina entre la 77st y 78st con Lexinton ave.

3- Un tatuaje (el cual obtendré soon).

4- Que me digas la verdad de una vez por todas y dejes de ser tan PUSSY.

5- Una noche de MUCHO vino en galipán -cuando regrese a vzla, obvio-.

6- 2 semanas en Buenos Aires.

7- Una chaqueta de cuero by Kenneth Cole.

8- Lanzarme en paracaidas POR FAVOR.

9- Un rasguño en las caderas.

10- Ir a un concierto de Vampire Weekend (JUST GOT TICKETS :D).

11- Un fin de semana en Bostón.

12- Entradas para la ópera de San Francisco -o por lo menos Manhattan, la cual es MUY MUY buena y reconocida a nivel mundial-.

13- Una foto del gato de Botero.

14- A mi perro conmigo.

15- Hacer un video y dedicárselo a La Loca de Mierda.

16- Lecciones de tango.

17- Historias de Cronopios y de Famas by Cortázar -EN ESPAÑOL POR DIOS-.

18- Montar a caballo.

19- Biking clothing by LIVESTRONG, Nike.

20- Embriagarme con Juan y Valentina.

Holly!

I just realized...

Bueno, en realidad siempre lo he sabido, porque SIEMPRE he sufrido de eso. Pongámoslo de esta manera: Hiciste una idiotez, para resumir, una noche que estabas pasada de tragos (aunque no es una excusa, la verdad estabas cachonda); por suerte pudiste frenar el asunto, pero el animal con el que casi la embarras, es tan intenso y tiene tan poco orgullo que no se digna a superar aquel asunto, y se dispone a perseguirte por el resto de tu vida -siendo realistas, hasta que consiga alguien más a quien jarcharse, o hasta que tú (que no lo harás) lo hagas-. Luego de eso, conoces a un personaje, atractivo, de apariencia inteligente, y otras muchas cosas más en las que no profundizaré ahora.

El caso es que de repente, eres una persona bastante cuerda, o por lo menos que logra expresarse de una manera coherente, y que además disfruta de socializar con dicho segundo personaje… El primer personaje sigue siendo un dolor en la parte alta de la espalda, justo antes del cuello; pero como carece de intelecto, es fácil deshacerse de él. El caso es que tienes TODO en común con el hombre, tiene los ojos hermosos, conversaciones eternas que nunca terminan y en las que hay exceso de interrupciones, porque ambos siempre tienen algo que decir… ETC.

Yendo al grano, para no ponernos muy sensibles de nuevo -esos días del mes no son excusa para empezar con la intensidad-, la filosofía ya lo ha dicho TODO; o por lo menos eso creemos. Porque los condenados, han perdido el tiempo en todo tipo de estupideces y cosas que a nadie realmente le importan, y han olvidado preguntarse por qué, por qué siempre el mamón es el que tiene que estar dispuesto a perseguirte, a darte lo que sea que pidas, a dejarte las cosas bien fáciles; y el otro, el que tienen un IQ considerablemente alto como para que quieras ya quitarle la ropa, tiene que hacerse el dificil, o simplemente PENSAR DEMASIADO, sobre cosas que NO se debe pensar, NI SIQUIERA MEDIA VEZ…

Y como nos encanta eso…

Holly

jueves, 12 de noviembre de 2009

500 Days of Summer



Generalmente podría escribir unos 10 párrafos hablándoles sobre la película, pero en este caso voy a pensar básico, iré al grano y simplemente se las recomendaré.

Yo creo que eso es algo que Sybila y yo queremos enseñarle a las mujeres: aprender a ser básicas y pensar como hombres, al menos de vez en cuando. Mejorará desde su capacidad para resolver problemas, porque dejarán de pensar con las hormonas y todas esas cosas incoherentes que te recuerdan que eres mujer, y además mejorará tu vida sexual.

En fin, 500 Days of Summer... Les dejo esta frase que me recuerda a Oscar Wilde, y se las recomiendo.


"You cant describe great cosmic significance to a simple earthly event. Coincidence, that's all anything ever is, nothing more than coincidence. There are no miracles. There is no such thing as fate. Nothing is meant to be."

500 Days of Summer.



Holly Golightly

Razones entendibles.

Hola, buenas tardes.

Perdonen la formalidad, pero las introducciones, como casi todo primer contacto social, me parecen absolutamente incómodas y contranatura, pero para algo estamos aquí. Sin más vueltas, el extracto de mi cerebro para el día:

Sucede que las sondas electromagnéticas temen a las aguas del océano.

Y son entendibles sus razones. Por más alta que sea su frecuencia, éste las amortigua, las desvanece, las aniquila, como hace con los rayos de luz y con los náufragos irrecuperables. Ni siquiera el láser, tan pertinaz, puede traspasar la barrera de reflexiones, refracciones y absorciones de los fondos marinos, en donde anidan, tenaces y desvelados, los concertistas de las profundidades y las sombras eternas. Sólo por canales hasta ahora secretos pueden viajar las ondas acústicas llevando y trayendo los llamados de las centollas, el traqueteo de los crustáceos como si fueran ametralladoras disparadas al mismo tiempo en un cuarto de vidrio, los tambores de los peces errabundos, los silbidos de las grandes ballenas y la lengua dulce y entrañable de los delfines.

Eso pasa con mi amor por ti, hasta ahora secreto, porque teme la incertidumbre de tus aguas.

Este pedazo, siempre contradictorio, es el poema 'En el reino de los espejos curvos' de Gustavo Pereira, otro venezolano que se quedó enamorado y adolescente para toda la vida. Cuando leí el título por primera vez, pensé en una cintura amplia de mujer, como ésas de antaño que no dejaban de comerse el chocolate de la torta; una de ellas segurito le enseñó a Gustavo cómo sentirse desnudo, y él se enseñó a sí mismo a quedarse así siempre, con o sin interiores. Ahora, que lo releo, pienso en Su cintura, porque yo también soy una venezolana que se quedó adolescente, y comparto la casualidad amorosa con este hombre.

Yo, sin embargo, no sé cómo quitarme la ropa, ni siquiera de manera literal, y lo lamento mucho si se me ven las piernas cuando escribo estas cosas.


Sybila Vane.